y luego fue docente en las facultades de la Universidad de Princeton,
Minnesota, Oberlin College y en la Universidad de Washington, en St. Louis.
También, fue director asociado en el área de investigaciones
para la Corporación Westinghouse Electric Corporation y del Corning
Glass Works. En 1941 fue nombrado miembro del comité que estableció
el programa de la bomba atómica. Cinco años después,
fue consultor científico del comité de energía atómica
del Senado y de la Comisión de Evaluación para las Pruebas
de Bombas Atómicas Navales. Fue también miembro de la Academia
[Norte]americana de Artes y Ciencias, de la Sociedad Filosófica
[Norte]americana y de la Asociación [Norte]Americana para el Avance
de la Ciencia, a la cual presidió en 1953. En 1946 ya había
ejercido la presidencia de la Sociedad [Norte]Americana de Física
y, en 1964, presidió la Sociedad [Norte]americana de Profesores
de Física. Su participación en el desarrollo de la tecnología
que derivó en el peor horror del siglo XX marcó el resto
de su vida. De hecho, entre 1968 y 1969, presidió la organización
Sociedad para la Responsabilidad Social en Ciencia, siendo además
su organizador científico para Suecia, Francia e Inglaterra.
NOTICIAS DE SU JUVENTUD
En 1926, antes de su graduación, hizo un viaje de estudios a Gottingen
y Munich, Alemania, donde se percató de la enorme significación
y poder de la nueva teoría cuántica. Condon fue reportero
en el Oakland Inquirer, cuando aún pensaba aventurarse en
el periodismo. Pero el desafío intelectual que representaba
para él la Física, después de un breve romance con
la Química, fue más fuerte: al regresar de Gottingen
trabajó brevemente como relaciones públicas en los Laboratorios
Bell, Columbia, y se embarcó en su carrera académica en
Princeton, Minnesota, donde permaneció hasta 1937.
Como otros destacados científicos, las primeras contribuciones
de Condon se remontan a sus tiempos de estudiante. Sus trabajos sobre
la separabilidad de los movimientos electrónicos y vibracionales
en moléculas (conocido como el Principio Franck-Condon) fueron
el embrión para la tesis doctoral que presentó en Berkeley.
Con R.W. Gurney, fue un pionero en la exploración de los túneles
de mecánica cuántica, aplicados al fenómeno de la
partícula radioactiva Alfa. Con Philip M. Morse, escribió
el primer texto en inglés sobre mecánica cuántica
(1929) y con G.H. Shortley escribió Theory of Atomic Spectra
(1936), uno de los primeros tratados en ese campo. Más tarde fue
autor del Handbook of Physics con Hugh Odishaw y editor de
la revista Reviews of Modern Physics.
ENTRE LA BOMBA Y LA PAZ
No sólo se destacó por los aportes que hizo a su especialidad,
sino por su abierta defensa de las causas de la verdad, los derechos humanos
y la paz. Por su coraje público, Condon se convirtió
en un científico modelo, admirado incluso entre sus también
jóvenes colegas. La segunda y más controvertida fase de
su carrera comenzó al trasladarse a la compañía Westinghouse,
dos años antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial en Europa.
En aquellos años, la revista Time lo llamó El
rey del mundo atómico por sus contribuciones en ese campo
mientras sirvió en el Comité Nacional de Investigaciones
para la Defensa, pese a no haber estado presente cuando se hizo detonar
la primera explosión nuclear en Alamogordo, Nuevo México.
Cuando la guerra terminó, Condon llegó a ser director de
la Oficina Nacional de Estándards, consultor científico
del senador Brian McMahon y jefe del comité
especial del Senado sobre energía atómica. En agosto de
1946, McMahon pivoteó el esfuerzo para impulsar un programa
de control civil de los armamentos nucleares, para lo cual contó
con la activa ayuda de Condon. Entre 1953 y 1954, sufrió
la persecusión política de la derecha política
norteamericana. Cuando el entonces senador MacCarthy lanzó su cacería
de brujas, el Estado le revocó las credenciales académicas.
Más tarde, Condon presidió la Asociación para la
Responsabilidad Social en Ciencia (1968-69) y compartió la presidencia
del Comité Nacional por una Política Nuclear Sana (1970).
EL INFORME CONDON
Los antecedentes de Condon en la era maccartista no parecieron incidir
en la opinión de la Fuerza Aérea cuando, en marzo de 1966,
por sugerencia del Comité OBrien, a cargo de la revisión
del Proyecto Libro Azul, le pidió que presidiera una comisión
consagrada al estudio del affaire OVNI. El público no creía
en la Fuerza Aérea y los militares advirtieron que se imponía
la necesidad de que fueran civiles quienes se encargasen de continuar
con las investigaciones. El prestigio académico de Edward Condon
y de la Universidad de Colorado, a la que éste pertenecía,
legitimaría las conclusiones. Pero un bochornoso incidente,
que a la larga acabaría por empañar el veredicto, sería
utilizado por los creyentes invocando la existencia de una "conspiración"
que llevaría a cuestionar la totalidad del documento final.
Aún así, el llamado Informe Colorado, titulado The
Final Report of the Scientific Study of Unidentified Flying Objects
[El Informe Final del Estudio Científico de los Objetos Voladores
No Identificados], un voluminoso libro de 1.465 páginas (actualmente
disponible en Internet), reune, en seis densos capítulos, el
primer (y mayor) esfuerzo científicos realizados hasta la fecha
para comprender la naturaleza de los informes sobre OVNI.
CRÓNICA DE UN FINAL ANUNCIADO
El equipo, coordinado por el asistente Robert J.
Low, estaba integrado por los más destacados especialistas
de cada área (física, astronomía, meteorología,
psicología, química, ingeniería eléctrica,
etc.). En una primera fase, el Comité contó con la cooperación
voluntaria de las dos principales organizaciones civiles estadounidenses
de ufología, el NICAP (National Investigations
Committee on Aerial Phenomena, Comité Nacional de Investigaciones
sobre Fenómenos Aéreos) y la APRO (Aerial Phenomena Research
Organization, Organización para el Estudio de los Fenómenos
Aéreos). Condon no ocultaba su escepticismo y se tomaba al tema
de su investigación con mucho sentido del humor y -como la Historia
se encargó de demostrar- cero sentido de la oportunidad. Estos
factores, según coinciden biógrafos e historiadores, fueron
los que en verdad conspiraron contra la transparencia que debía
caracterizar el informe. Pronto, los grupos ufológicos civiles
le retiraron el apoyo y, en julio de 1967, dos investigadores del proyecto,
el doctor David Saunders y el ingeniero Norman
Levine, les darían la razón cuando encontraron un memorándum
redactado antes de que se firmara el contrato en el que estaba clarísimo
que las conclusiones se habían establecido de antemano. Según
el memo, el Informe debía desaconsejar el éxito de ulteriores
investigaciones del Estado sobre el expediente OVNI. La cláusula
secreta del contrato tomó estado público y la credibilidad
del informe recibió un golpe mortal. Aún así,
fue presentado a la Academia Nacional de Ciencias. El 8 de enero de 1969,
esta organización aprobó las conclusiones, según
las cuales la evidencia disponible no justificaba continuar con las
investigaciones ya que, entre otras cosas, los informes sobre OVNIs
no constituían una amenaza para la seguridad nacional,
y las envió a la Fuerza Aérea. Siguiendo las recomendaciones
del Informe Condon -fatalmente coincidentes con el memo filtrado por Saunders
y Levine-, en diciembre del mismo año los militares cerraron el
Libro Azul, al cabo de más de veinte años de investigaciones
casi ininterrumpidas.
En el verano de 1979, el doctor Edward U. Condon se retiró de la
Universidad de Colorado con todos los honores. Falleció en Boulder,
Colorado, el 26 de marzo de 1974. Tenía 72 años.
[Por Alejandro Agostinelli. Este texto es parte del Proyecto Enciclopedia
Multimedia de Cultos, Mitos y Misterios. Exclusivo para Dios! ©
2002 Todos los derechos reservados.]
Bibliografía:
Branscomb; Lewis M. Edward Uhler Condon, http://library.wustl.edu/units/spec/exhibits/crow/condonbio.html
Informe de la Universidad de Colorado
[The Final Report of the Scientific Study of Unidentified Flying Objects],
disponible en http://912a-87.umd.edu/condon/]
|